Fotos: Metalgirl.
JUEVES 26 – SAVATAGE
LA LEYENDA COBRA VIDA.
Estaba
muy ansiosa, y casi no llego al show de los grandísimos Savatage. Una banda que nunca había tenido la oportunidad de ver,
subió al escenario como surgida de una cuarta dimensión mítica. No fui la
única, muchos allí compartían la misma emoción de verlos por primera vez.
Sonaron
himnos como “Gutter Ballet”, “Hall of the Mountain King” y “Edge of Thorns”, y
cada nota fue como abrir un libro sagrado del Metal. El virtuosismo, la
intensidad y esa energía teatral operática que los caracteriza nos envolvió en
un aura espiritual. También nos sorprendieron con “Sirens”. Fueron de los
últimos en tocar en este primer día de alto voltaje para el alma metalera.
VIERNES 27 – BONFIRE,
RUNNING WILD Y EL RENO. PIRATAS, FUERZA Y RISAS.
La
jornada fue un viaje emocional que pasó por distintos lugares.
Primero,
Bonfire nos ofreció un repertorio cargado de
melodías y un Hard Rock directo al corazón. Abriendo con “Ready 4 Action” y “I
Died Tonight”, pudimos disfrutar de un set
list agradable. “Never Mind” e himnos como, “You Make Me Feel”, “Sweet Obsession”
y “Don't Touch the Light”, nos recordaron que la pasión ochentera sigue viva.
Se despidieron con “Champions” y aplausos que no se detuvieron.
El
turno llegaría para los Running
Wild, otra banda que nunca había tenido el placer de ver. ¡Y qué poder!. Estallaron
con el intro “Chamber Of Lies”, seguido
de “Fistful Of Dynamite”. Rugieron cañones de fuego y euforia desmedida. Luego,
“Piece of the Action” y sin espera, “Bad to the Bone”. Una locura envolvente
con “Riding the Storm”, puro espíritu pirata y Heavy alemán a toda vela.
Después, “Little Big Horn”. Increíble que el tiempo pasó sin darnos cuenta y no
podía faltar “Branded and Exiled”. Salté, grité, y me dejé llevar como si
fuera la cubierta de un barco al igual que los allí presentes cantando a pleno
pulmón. Luego, “Lead or Gold”, otro temazo, llegando a la traca final con “Under
Jolly Roger”, la cual cantamos sin parar. Se terminaba la aventura con “Treasure
Island”. Se hicieron un directazo. Para recordar.

Y
para rematar, El Reno Renardo cerró
con carcajadas, locura y riffs
porque el Metal también se ríe de sí mismo y esa es una de sus mayores virtudes.
Abrieron con “Merienda Medieval”, seguido de “As de Oros”. Nos dieron un gran
recital de temas como “Madre”, de su anterior álbum y el esperado por muchos, “Tu
Hamster”, seguido de “El Bogavante” y “La solitaria”. Un sin parar de temazos y
como todo tiene su fin, terminaron con “Crecí en los 80”. Un final perfecto
para un día con alma de fiesta metalera.
SÁBADO 28 - KING DIAMOND Y DIRKSCHNEIDER. PUÑO, MISTERIO Y CLÁSICOS.
He
visto tantas bandas en muchos años pero tenía esa sensación de que en algún
momento tenía que ver al Rey Diamante. Ese momento llegaba. También era
uno de las más esperados del Festival, el ritual oscuro de King Diamond. ¡Qué decir!.
Fue
un espectáculo teatral, inolvidable. El escenario era una auténtica mansión
gótica: Escaleras, niebla, personajes que entraban y salían como en una
ópera macabra. Abriendo con “Funeral”, la piel erizada, eso no
se puede explicar con palabras. En el escenario aparecía King, una caja que
decía “Abigail” y él daga en mano amenazadora, dispuesto a apuñalar a la
muñeca. Momento muy tenso pero con poder sin censura, luego descargaron “Arrival”,
la guitarra de Andy La Rocque sonaba bestial y armónica. Una locura. De repente,
“A Mansion in Darkness” (mi favorita) y me estremecí. Su voz, sus gestos, la
atmósfera, los asistentes eufóricos. Con “Halloween” y “Voo Doo”, apareció una
mujer que danzaba sin parar y que después quedaría hipnotizada por King.

La atmósfera y el terror se mezclaban con, "Them", "Spider
Lilly" y "Two Little Girls". Todo fue magia escénica canción tras
canción. Después, la tan esperada "Sleepless Nights", "Out
From The Asylum" y "Welcome Home", un sinfín de tensión y
emoción. Pelos de punta, "The Invisible Guests" junto a “The Candle”,
como para detener el tiempo. Fue épico, alucinante. Una experiencia que no
olvidaré. Luego presentó “Masquerade of Madness”, canción del álbum de 2019,
seguida de “Eye of the Witch”, de mis favoritas también. Parecía todo un
sueño aterrador. Luego, “Burn” sonaría espectacular, y ya finalizando tan
brutal repertorio, King preguntó a la multitud si todo estaba bien. Con
respuesta afirmativa, enseguida nos abrazarían con “Abigail”. Gritos y aplausos. Se despediría con un “Thank
you Barcelona!”. Un gran final para tan grandísima banda, valió la pena tanta
espera. Hail to The King!
Para
el cierre, del sábado, Dirkschneider
abrió con “Balls to the Wall”, que por cierto está celebrando cuarenta años. Nos
regaló un set list lleno de clásicos.
“Metal Heart”, “Princess of the Dawn”, “Breaker”, “Head Over Heels”, “Midnight Mover”,
“Living for Tonite”, y no podía faltar la hermosa balada “Winter Dream”. Realmente
el puño de hierro cerrando con la esperada “Fast as a Shark. Fue una sucesión
de himnos eternos. Udo es una bestia y su entrega fue total. Heavy Metal a flor
de piel.
DOMINGO 29 – GRAVE
DIGGER, STRYPER, DORO, JUDAS Y SCORPIONS.
Grave Digger nos sumergió en la épica medieval con trallazos como “Excalibur” y “Rebellion (The Clans Are
Marching)”, que cantamos como si estuviéramos en las mismas Highlands.
Fuerza, historia y gloria pura terminando con su temazo “Heavy Metal Breakdown”.
Todo un clásico.

Y
entonces llegó ella, Doro Pesch, la
reina, The Metal Queen. Desde que pisó el escenario no paré de gritar, cantar,
sacar fotos. Su conexión con el público es única, su presencia es mágica. Inició
con “Time for Justice", tema de su último álbum, siguiendo con “I Rule the Ruins”,
que es de mis favoritas con Warlock. Sonó brutal Doro, entregada por completo
al público. Después, “Burning the Witches”. Alucinante. Doro no canta, nos
abraza con su voz. “Raise Your Fist in the Air”, canción del álbum de 2012. Cuando
sonó “Für Immer”, no pude contener alguna lágrima. Ese tema es eterno. Ella lo cantó
con el alma. No tengo dudas, fue mi momento más especial de todo el Festival.
Siguió con “Hellbound”. Los músicos interactuaban entre ellos y el público emocionado
a pesar del calor infernal. Después otra de su último álbum, “Children of
the Dawn” y un descansito mientras el solo de batería de Johnny, que no podía
faltar.
La poderosa “Metal Racer” y el headbanging
se hizo notar. Momento para interactuar con los músicos, una gran
conexión. Ella nos guiaba con palmas arriba y mientras cantábamos se acercaba
el final. Como siempre, la infaltable "All we Are” en un coro interminable
y único. Doro, eres la mejor.
Vendría
un poco de calma con los Stryper.
Trajeron luz con su Metal Melódico. Tocaron temas clásicos como, “Free”, “Calling
on You” y “Soldiers Under Command”. El calor era sofocante pero el público
disfrutaba de este rato con Stryper. “To Hell with the Devil” fue coreada como
un himno celestial en medio del cielo e infierno. Cerraron con “Honestly”.
Después
el turno era para Judas Priest. El
Metal God, Rob Halford sigue reinando. Himnos como, “All Guns Blazing”, con el
que abrieron seguido de “Hell Patrol” y luego, “You've Got Another Thing Comin'”.
Eso era Heavy Metal a tope. "Freewheel Burning" y “Breaking the
Law” donde los gritos de Rob fueron de otro mundo. Con “A Touch of Evil” y “Night
Crawler” el público enloquecía, era realmente brutal, temazo tras temazo.
“Painkiller”
fue fuego puro. Una misa metálica. Les había visto el verano pasado en la gira
de su último álbum, "Invincible Shields", pero aquí se hicieron con
un conciertazo, de esos que quedan en la retina. Parecía que se iban y
regresaron con “Electric Eye” seguido de “Hell Bent for Leather”, y
finalmente, “Living After Midnight”, que no podía faltar. ¿Que más se puede
pedir?.
Para
cerrar, los Scorpions. Sonaron sus
clásicos inmortales, “The Zoo”, “Big City Nights”, “Wind of Change”, y por
supuesto “Rock You Like a Hurricane”. Sí se notó y no se puede negar que Klaus
Meine ya carga con los años. Se le notaba cansado. Lo cierto es que llevan
retirándose desde el 2012 la primera vez que les vi, pero esa es otra historia.
Aún así, su voz sigue siendo una caricia poderosa para la banda.
Para
el gran cierre final, apareció un escorpión gigante desplegado dominando
el escenario y ellos tocando “Blackout”. Un símbolo perfecto que marcó el fin
del Festival por este año.
Fueron
cuatro días de sol, sudor, lágrimas, riffs, gritos, cerveza y Metal. Cuatro días
que fueron mucho más que un Festival. Fueron vida, libertad. Porque el Heavy
Metal no es solo un género. Es una tribu. Es una pasión. Es una forma de
resistir, de sentir, y mientras haya Festivales como este, el Metal jamás morirá.
¡Hasta el próximo Rock Fest!. Saludos
y Heavy Metal.
Metalgirl
Marín. Bilbao,
Bizkaia.
Sandra ´Metalgirl´Marín
Corresponsal en Bilbao para el País Vasco + España